Autoestima

Cómo concentrarse (y mantenerse)

Esta publicación es la parte 2 de una serie de dos partes. Puedes leer el primer artículo aquí. Ahora que tiene una idea clara de lo que hace que las personas pierdan el enfoque, es hora de aprender las herramientas para superar las distracciones. Las siguientes tres herramientas pueden ayudarlo a recuperar la concentración:

Mejor quejarse

Inteligencia emocional 2.0 Autor Dr. Travis Bradberry sostiene que quejarse a menudo es un hábito dañino que puede, y debe, romperse. Quejarse libera la hormona del estrés cortisol, que afecta negativamente el estado de ánimo, reduce los niveles de energía y, irónicamente, puede generar emociones más incómodas de las que buscamos escapar a través de distracciones.

Es hora de aprender a quejarse mejor. En lugar de quejarse centrándose en el problema, Bradberry sugiere un enfoque «orientado a la solución».

La próxima vez que sienta la necesidad de quejarse de una fecha límite inminente o de una tarea difícil, deje de buscar la causa real del problema. Por ejemplo, pregúntese si una solución al problema de no querer hacer una tarea es cambiar la forma en que percibe el trabajo. Si es así, resulta mucho más fácil y saludable cambiar de opinión que tratar de evitarlo. Un poco de autoconciencia a través de la introspección puede ser de gran ayuda.

Programe sus indulgencias

En un estudio de 1992, los investigadores encontraron que los participantes que dijeron que no podían perder peso a pesar de hacer dieta subestimaron su ingesta calórica diaria en un 47% .11 Los mismos participantes sobreestimaron su nivel de actividad diaria en un 51%. Este estudio sugiere que tendemos a sobrestimar los comportamientos que sabemos que son buenos para nosotros: cuánto ejercicio hacemos, qué tan saludables comemos, con qué frecuencia limpiamos nuestras casas. Hacemos lo contrario cuando se trata de comportamientos que sabemos que tienen efectos adversos: alcohol, azúcar y gastos mensuales de entretenimiento.12 Si bien la indulgencia frívola es satisfactoria a corto plazo, tiende a distraernos de lo que realmente queremos. Ver un episodio de televisión puede resultar relajante y satisfactorio. Pero, ¿qué pasa después de uno, dos, tres …? Un episodio se siente bien. Un gran número puede dejarlo arrepentido. Cuando se trata de indulgencia, no hay nada de malo en divertirse. Sin embargo, la clave de la moderación es la intención. Al tomarse el tiempo para hacer las cosas que probablemente lo distraigan, se asegurará de que las está controlando en lugar de dejar que ellos lo controlen a usted. En lugar de mirar televisión o desplazarse por las redes sociales cuando sienta la necesidad, registre esta actividad en su calendario de la misma manera que marcaría el tiempo de cualquier tarea. Al planificar con anticipación, puede estar seguro de que si desea mantenerse concentrado, pronto tendrá tiempo para hacer algo divertido sin perder el rumbo.

Domina tus desencadenantes

En un estudio de la Universidad George Mason, los investigadores encontraron que las distracciones impactan negativamente en la cantidad y calidad de nuestro trabajo.13 Durante el estudio, se pidió a 54 participantes que bosquejaran y escribieran ensayos sobre tres temas diferentes. Los investigadores encontraron que las interrupciones afectaron negativamente tanto la calidad como la cantidad de trabajo producido. Este estudio respalda la investigación de que las distracciones consumen tiempo y afectan la calidad del trabajo. Se necesitan unos 23 minutos para volver a la normalidad después de una distracción, según un estudio de la Universidad de California.14 Los desencadenantes de distracción se dividen en dos categorías: desencadenantes internos y desencadenantes externos. Estar y mantenerse enfocado requiere comprender y dominar ambos.

Fuente: Nir Eyal

Desencadenantes externos: Los teléfonos móviles, los compañeros de trabajo e incluso nuestros hijos pueden desviarnos del rumbo cuando queremos concentrarnos. Estos desencadenantes en nuestro entorno se denominan «desencadenantes externos». Los activadores externos son relativamente fáciles de controlar: apague el teléfono, cierre la sesión de las redes sociales, coloque un letrero en el monitor de su computadora para que sus compañeros de trabajo sepan que está ocupado, etc. Los desencadenantes internos, por otro lado, son más difíciles de identificar y corregir. Desencadenantes internos: los desencadenantes internos provienen del interior. Son estados emocionales incómodos de los que quieres escapar. Comprender los desencadenantes internos que lo llevan a la distracción es fundamental para mantenerse concentrado. ¿Cuándo siente la necesidad de revisar su teléfono? ¿Compruébalo cuando te sientas solo? ¿Aburrido? ¿Asustado? ¿Agobiado? Si es así, ¿cuál es la fuente de estas emociones negativas? Pensar en por qué se distrae y aprender formas más saludables de reaccionar es una parte integral del desarrollo de un enfoque sostenible. Si bien es posible que no pueda controlar sus emociones, puede usar prácticas para ayudar a dirigir sus acciones en respuesta al deseo de huir hacia la distracción. ¿Tiene el hábito de desenfocarse cuando siente una emoción negativa que le ayuda o le impide mantenerse concentrado? Ser honesto acerca de por qué está distraído y comprender sus emociones negativas puede ayudarlo a responder de una manera más saludable de acuerdo con sus valores y metas.

Para no poder distraerse, debe comprender por qué está perdiendo el enfoque y aprender las habilidades para hacer lo que dice que es. Establecer hábitos saludables, romper con rutinas improductivas y tomarse el tiempo para concentrarse en lo que es importante lo ayudará a mantenerse enfocado. Si aprende a no quejarse, planifica las indulgencias y comprende sus factores desencadenantes internos, puede utilizar el poder de mantenerse concentrado.

Nota de Nir: este artículo fue escrito en colaboración con el equipo de NirAndFar.com.

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