Psique

La ceguera de Barack Obama: no ver lo inesperado

La percepción visual es mucho más de lo que parece. Lo que vemos no es simplemente una cuestión de patrones de luz que caen sobre la retina, sino que está fuertemente influenciado por los llamados mecanismos cerebrales ‘de arriba hacia abajo’, que pueden alterar la información visual y otros tipos de información sensorial que ingresa. el cerebro incluso antes de que llegue a nuestra conciencia.

Un ejemplo sorprendente de esto es un fenómeno llamado ceguera por falta de atención, por el cual centrar la atención de uno en un estímulo visual nos hace inconscientes de otros estímulos, aunque de lo contrario pueden ser evidentemente obvios, como lo demuestra el infame estudio del ‘Gorila invisible’. Ahora los investigadores dicen que han descubierto otra forma extrema de ceguera, en la que las personas no se dan cuenta de una imagen inesperada, incluso cuando se muestra por sí misma y los mira a la cara.

Marjan Persuh y Robert Melara de la City University of New York diseñaron dos experimentos para investigar si las expectativas previas de las personas podrían bloquear su conciencia de estímulos visuales significativos e importantes.

En el primero, reclutaron a 20 estudiantes voluntarios y les pidieron que realizaran una tarea de discriminación visual. Se les mostró una serie de imágenes, formadas por pares sucesivos de rostros, cada uno de los cuales se presentó durante medio segundo en una pantalla de computadora, y se les pidió que indicaran si cada par mostraba rostros de personas del mismo o diferente sexo.

Hacia el final de cada sesión, se presentó a los participantes una forma simple, que apareció en la pantalla durante una décima de segundo. Luego se les preguntó si habían visto algo nuevo y, después de responder, se les dijo que había aparecido una forma y se les pidió que seleccionaran la correcta de una pantalla de cuatro. Esta tarea de reconocimiento de forma se repitió luego en una prueba de control final.

Los participantes encontraron que la tarea de discriminación visual inicial era muy exigente y respondieron correctamente en menos de dos tercios del tiempo. Más importante aún, los investigadores encontraron que la mitad de sus participantes no notaron por completo la primera forma que se les mostró, y solo dos que no la habían notado identificaron correctamente la forma después, como se esperaría que sucediera por casualidad. Por el contrario, la mayoría de los que notaron la forma la identificaron correctamente después. Y casi todos los participantes del estudio notaron, y luego identificaron correctamente, la segunda forma que vieron.

El segundo experimento se diseñó exactamente de la misma manera, pero utilizó una tarea de discriminación más simple, en la que se requirió a otros 20 participantes para determinar si los pares de formas que veían eran del mismo color o de diferentes colores. Luego se les mostró una fotografía del rostro del presidente Obama, se les preguntó si habían visto algo nuevo y luego que indicaran qué era lo que habían visto en una pantalla de cuatro imágenes.

Como en el primer experimento, los participantes se desempeñaron muy bien en la tarea de discriminación, respondiendo correctamente alrededor del 85% del tiempo. Y nuevamente, una proporción significativa de ellos, casi dos tercios, no se percató por completo del rostro de Barack Obama, y ​​de ellos, solo uno eligió correctamente el rostro del presidente de la tarea de elección al final, mucho menos de lo que se esperaría por casualidad. Por el contrario, casi todos los participantes notaron el rostro de Obama en la prueba de control final y luego lo identificaron correctamente.

Ambos experimentos demuestran una forma extrema de ceguera a un estímulo visual significativo, incluso en ausencia de un segundo estímulo que competiría por los recursos de atención. Los investigadores denominan a este fenómeno el ‘efecto de ceguera de Barack Obama (BOB) y lo explican en términos de las expectativas previas de los participantes. En ambos experimentos, esperaban ver tipos particulares de estímulos (caras en el primer caso y formas geométricas en el segundo) y, por lo tanto, no pudieron percibir imágenes que violaran sus expectativas, incluso cuando se muestran de manera prominente.

Los investigadores creen que este es el primer estudio que muestra que los mecanismos neuronales de arriba hacia abajo pueden influir profundamente en la percepción visual y evitar que veamos cosas que son prominentes y muy familiares para nosotros. Aún no está claro cómo podría suceder esto exactamente; Sin embargo, existe alguna evidencia de que tales mecanismos descendentes pueden influir directamente en la actividad de la corteza visual primaria, que contiene neuronas que responden a las características más básicas de las escenas visuales, como el contraste y la orientación de los bordes.

Referencia

Persuh, M. y Melara, RD (2016). Ceguera de Barack Obama (BOB): Ausencia de conciencia visual de un solo objeto. Parte delantera. Tararear. Neurosci. DOI: 10.3389 / fnhum.2016.00118

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