Emociones

¿Maestros morales o aprendices morales? Un relato conexionista de la evaluación socio-moral en bebés preverbales

Benton, DT y Lapan, C.

(2021, 21 de febrero).

https://doi.org/10.31234/osf.io/mnh35

abstracto

Numerosos estudios sugieren que los bebés preverbales tienen la capacidad de emitir juicios socio-morales y muestran una preferencia por los agentes prosociales. Algunos teóricos sostienen que los bebés tienen un «núcleo moral innato» que guía su pensamiento socio-moral. Sin embargo, sugerimos que la capacidad de los bebés para realizar evaluaciones y razonamientos socio-morales presuntivos también puede estar impulsada por un mecanismo de aprendizaje asociativo entre dominios que responda a las acciones de los agentes. Implementamos este concepto teórico en un modelo computacional conexionista y demostramos que sigue el patrón de resultados de Hamlin et al. (2007), Hamlin y Wynn (2011), Hamlin (2013) y Hamlin, Wynn, Bloom y Mahajan (2011). Estos son estudios pioneros en el campo y fueron de los primeros en examinar la evaluación socio-moral en bebés preverbales. Con base en los resultados de 5 simulaciones por computadora, proponemos que un mecanismo de aprendizaje asociativo, instanciado como un modelo basado en computadora (conexionista), puede explicar hallazgos previos sobre la capacidad de los bebés preverbales para realizar evaluaciones socio-morales. Estos resultados sugieren que es posible que no se requiera un núcleo moral innato para dar cuenta de la evaluación socio-moral en los bebés.

De la discusión general

Las simulaciones sugieren que los bebés preverbales pueden ser ayudantes de confianza con discapacidades en Hamlin et al. (2007), Hamlin y Wynn (2011), Hamlin (2013) y Hamlin et al. (2011) podría tener la capacidad de interactuar basándose en una amplia experiencia del mundo real con diferentes tipos de acciones (por ejemplo, acción concordante), mientras que los agentes que realizan ciertos tipos de otras acciones (por ejemplo, acciones discordantes) son incapaces o menos capaces de interactuar.

En general, estos resultados concuerdan con el trabajo de Powell y Spelke (2018). Descubrieron que los bebés de 4 a 5 meses y medio miraban más a los personajes que realizaban acciones que eran consistentes con (es decir, imitaban) acciones que a los personajes que realizaban acciones que eran inconsistentes (es decir, no imitaban) a otros personajes (Exps. 1). y 2). En particular, los bebés miraron durante más tiempo a los personajes que realizaban el mismo movimiento de salto y emitían el mismo sonido que una figura objetivo que a los personajes que realizaban el mismo movimiento de salto pero que emitían un sonido diferente al de la figura objetivo. Nuestros resultados también concuerdan con su hallazgo basado en una réplica conceptual de Hamlin et al. (2007) – que los niños de 12 meses buscaban de manera confiable un personaje que realizaba acciones que correspondían (es decir, imitativas) al escalador que un personaje que realizaba acciones que no le correspondían (es decir, no imitativas) (Exp. 4), incluso si estas acciones no fueran sociales.

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