Autoestima

Peso corporal y dolor de espalda: los hechos y qué hacer.

Las investigaciones han demostrado que la obesidad está relacionada con el desarrollo de artritis degenerativa, así como con la degeneración de la columna debido a factores mecánicos e inflamatorios. Se cree que la pérdida de peso mejora el dolor lumbar crónico al reducir la sobrecarga dañina en la columna y la biomecánica. También se sabe que la pérdida de peso puede aliviar el dolor musculoesquelético en personas con obesidad mórbida. Pero queríamos echar un vistazo más de cerca a la investigación que muestra exactamente qué cambia la experiencia del dolor de las personas cuando pierden peso.

Aumentamos de peso porque el dolor puede hacer que baje nuestro nivel de actividad, pero la comida no lo hace, a veces es porque comemos estrés.

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Un estudio de personas con dolor musculoesquelético crónico casi a diario que interfería con las actividades diarias incluyó a personas con una combinación de las siguientes partes dolorosas del cuerpo: espalda baja, caderas, rodillas, tobillos y pies. Los diagnósticos incluyeron dolor mecánico, ciática, condromalacia femororrotuliana, artritis degenerativa, artritis tibiofemoral, laxitud de ligamentos, metatarsalgia y fascitis plantar. Al comienzo del estudio, el peso promedio de los participantes era de 277 libras. Al final del estudio, la pérdida de peso promedio fue de 97 libras, y la más baja fue de 35 libras. El estudio concluyó que «el 89% de los pacientes tuvo un alivio completo del dolor en una o más articulaciones después de perder peso». Además, aquellos que perdieron un peso moderado (es decir, menos de 60 libras) experimentaron el mismo alivio que aquellos que perdieron más de 99 libras. Curiosamente, aquellos que recuperaron el peso notaron un regreso del dolor.

Un estudio concluyó que el peso corporal es un posible factor de riesgo para desarrollar dolor lumbar, pero aún no se ha podido determinar si es la causa real del dolor lumbar. Sin embargo, otro estudio encontró asociaciones entre la pérdida de peso y la reducción del dolor en el codo, la parte superior de la espalda, la zona lumbar y la cadera, así como el dolor general. Un estudio incluso analizó el efecto de la pérdida de peso en la altura del espacio discal entre las vértebras en personas con dolor de espalda que se extiende a las piernas. Descubrieron que una pérdida de peso promedio de 81 libras en personas con obesidad mórbida resultó en un alivio significativo del dolor en la espalda y las piernas y un aumento de la altura del espacio discal en 2 mm. ¡Eso es grande! El aumento de la altura del espacio del disco podría significar reducir el pellizco o pellizco de los nervios, aliviar el abultamiento o abultamiento del disco y reducir la inflamación en esa parte de la columna vertebral.

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Los alimentos antiinflamatorios se pueden incluir en el plan de dieta más saludable.

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También se ha demostrado que la pérdida de peso no solo reduce la frecuencia e intensidad del dolor de espalda, sino también la dosis de medicación necesaria. Otro estudio encontró que cuando las personas con obesidad pierden peso, la función mejora y se reduce el dolor. Existen numerosos estudios que muestran que perder peso puede mejorar el dolor y la función. Una explicación es que la pérdida de peso reduce el estrés biomecánico en las articulaciones que soportan carga y, por lo tanto, reduce el dolor.

Es posible que sienta dolor y se sorprenda de cuánto puede ayudar la pérdida de peso. ¿Cuáles son los mejores pasos siguientes?

  1. Comuníquese con su médico. Antes de realizar cualquier cambio significativo, hable con su médico de cabecera si la pérdida de peso es adecuada para usted y para garantizar un enfoque seguro y saludable para la pérdida de peso.
  2. Pésese. Cada vez que cambiamos nuestro estilo de vida o comportamiento, es útil hacer un seguimiento de nuestro progreso.
  3. Pon una meta. Sea realista con su objetivo y marco de tiempo. Además, sea compasivo con usted mismo: los dolores y molestias corporales pueden ser una de las principales causas de su aumento de peso. Se evita la actividad física debido al dolor, pero si los hábitos alimenticios no cambian en consecuencia, terminamos ganando peso y perdiendo fuerzas. Piense cuánto le gustaría pesar para sentirse más cómodo físicamente, mejorar su funcionamiento o mejorar otras condiciones de salud como la diabetes o la presión arterial alta.
  4. Considere sus opciones. Hay muchas formas de lograr la pérdida de peso. Algunos usan la restricción de calorías, otros el ayuno intermitente, mientras que otros se enfocan en reemplazar las comidas normales con alternativas más saludables y control de las porciones. La dieta antiinflamatoria también se está volviendo cada vez más popular debido a su asociación relacionada con el dolor.
  5. Construye en movimiento. Nuestros hábitos alimenticios contribuyen principalmente a nuestro peso corporal, pero la actividad nos ayuda a llegar allí y es importante para controlar el dolor. Los dolores y molestias corporales son difíciles de conciliar con la actividad física, así que proponga objetivos de actividad pequeños y manejables, simplemente conviértalos en un hábito (por ejemplo, caminar de 5 a 10 minutos al día o 30 minutos de ejercicios en el suelo cada dos días).
  6. Cometer. Mientras se prepara para cambiar su estilo de vida, es importante que se fije una meta realista y alcanzable, esboce el plan y finalmente se comprometa con él.
  7. Envíe su plan. Pon tu plan en el refrigerador, en tu espejo y / o cuéntaselo a un amigo o familiar que te cuide. Es más probable que logremos nuestras metas cuando se nos recuerda y se nos responsabiliza. Hablar con sus seres queridos sobre por qué desea hacer cambios también puede ayudarlos a aprender que perder peso puede aliviar su dolor para que puedan ayudarlo en sus esfuerzos por tomar decisiones más saludables.
  8. Si es necesario, busque ayuda adicional. Está bien pedir ayuda, contratar a un compañero responsable para las caminatas nocturnas o unirse a un programa o comunidad de pérdida de peso.
  9. Empezar. Actuar es a menudo la parte más difícil. Dé el primer paso hacia uno pequeño y manejable. Por ejemplo, reemplace un refrigerio al día con un refrigerio alternativo o evite los refrescos durante una semana. Tú decides qué paso es el adecuado para ti.
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Los mejores planes son aquellos con los que podemos comprometernos, ¡así que hazlos realistas y hazte responsable!

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Bajar de peso puede ser un desafío para cualquier persona y más aún cuando se trata de dolor musculoesquelético. Hay tantos enfoques diferentes que podemos adoptar para controlar mejor el dolor crónico; Bajar de peso es solo uno de ellos. Por lo general, lo mejor es un enfoque combinado que incluya ejercicio regular, alimentación saludable, manejo del estrés y actividades de ritmo.

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