Emociones

¿Cuándo la ética experimental no es ética?

Rueda, J. (2022).

Researchgate.net

abstracto

El problema del carro es uno de los marcos de investigación más vivos en ética experimental. En la última década, la neurociencia social y la psicología moral experimental han ido más allá del estudio de los dilemas morales hipotéticos basados ​​puramente en textos. En este artículo, presento la justificación para probar el comportamiento real en escenarios más realistas a través de la realidad virtual y resumo la evidencia recopilada a través de los experimentos con escenarios de tranvías virtuales. Luego abordo y planteo algunas objeciones al argumento de Ramírez y LaBarge (2020), quienes afirman que la simulación virtual de la versión de la pasarela del dilema del trolebús es una práctica de investigación poco ética. Finalmente, ofrezco algunas reflexiones sobre los medios y fines de los escenarios tipo trolley y otros dilemas de sacrificio en la ética experimental.

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Repensando los medios y fines de la trolleyología

La primera respuesta establece que estos estudios no tienen ninguna relevancia normativa. Una objeción tradicional al dilema del trolley ha señalado la artificialidad del escenario y su inutilidad normativa cuando se aplica a problemas reales contemporáneos (ver, por ejemplo, Midgley citado en Edmonds, 2014, pp. 100-101). Ya hemos visto que esto no es cierto. De hecho, la existencia de dilemas del mundo real que comparten similitudes estructurales con escenarios hipotéticos de tranvías hace que sea práctico poner a prueba nuestra intuición sobre ellos (Edmonds, 2014). Aparte de eso, una objeción más sofisticada afirma que las respuestas intuitivas al problema del tranvía no tienen valor ético porque las intuiciones son bastante poco confiables. La ciencia cognitiva ha demostrado con frecuencia cuán falibles, ilógicas, sesgadas e irracionales pueden ser muchas de nuestras preferencias intuitivas. De hecho, las intuiciones morales en los dilemas del carrito basados ​​en texto están sujetas a factores moralmente irrelevantes como el orden (Liao et al., 2012), el marco (Cao et al., 2017) o el estado de ánimo (Pastötter et al., 2013). Sin embargo, el hecho de que haya intuiciones falsas o sesgadas no significa que las intuiciones no tengan valor epistemológico o moral. Descartar las intuiciones porque están sujetas a factores psicológicos implícitos en favor de la teorización ética de salón es inconsistente. La evidencia empírica debería desempeñar un papel en la teoría normativa de los dilemas del tranvía, siempre que la teoría ética también esté sujeta a factores psicológicos implícitos, y la investigación experimental puede ayudar a explicarlos (Kahane, 2013).

La segunda opción establece que lo que la mayoría de la gente diga o haga en tales situaciones debe ser una política pública frente a los dilemas de las víctimas. En otras palabras, los resultados descriptivos de los experimentos nos muestran cómo debemos actuar a nivel normativo. Considere el siguiente ejemplo del debate sobre vehículos autónomos: «Por lo tanto, argumentamos que cualquier implementación de un sistema de toma de decisiones éticas para un contexto dado debe basarse en decisiones humanas tomadas en el mismo contexto» (Sütfeld et al., 2017) . Dado que la mayoría de las personas actúan de forma utilitaria en simulaciones de realidad virtual de dilemas de tráfico, los automóviles autónomos deberían comportarse de manera similar en situaciones analógicas (Sütfeld et al. 2017).

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