Emociones

Hacia una teoría de la justicia para la inteligencia artificial

Jason Gabriel

Próximamente en Daedelus vol. 151,

No. 2, Primavera 2022

abstracto

Este artículo examina la relación entre la inteligencia artificial y los principios de justicia distributiva. Basado en la filosofía política de John Rawls, se lee que la estructura básica de la sociedad debe entenderse como una red de sistemas socio-técnicos y la forma en que funcionan está cada vez más moldeada e influenciada por la IA. En consecuencia, cuando se utiliza tecnología en estos contextos, se aplican normas igualitarias de justicia. Estas normas implican que los sistemas de inteligencia artificial apropiados deben cumplir con algún estándar de justificación pública, apoyar los derechos civiles y promover resultados esencialmente justos, algo que debe prestar especial atención al impacto en los miembros más desfavorecidos de la sociedad.

Aquí está la conclusión:

En segundo lugar, la demanda de justificación pública en el contexto del uso de IA puede ir más allá de la estructura básica. Como sostiene Langdon Winner, si el impacto de una tecnología es suficientemente grande, este hecho es suficiente para generar una demanda independiente de que los ciudadanos sean escuchados y de la posibilidad de influir en las decisiones. Sin ese derecho, los ciudadanos cederían demasiado control sobre el futuro a los actores privados, algo que está atrapado entre su libertad y su igualdad. Esta afirmación podría contrarrestarse afirmando que extiende demasiado el ámbito de la justificación política, de una manera que amenaza con desplazar el espacio para la experimentación privada, la exploración y el desarrollo de proyectos por parte de ciudadanos y organizaciones. Sin embargo, la objeción se basa en el supuesto erróneo de que la autonomía se promueve al limitar el alcance de las prácticas de justificación al alcance más estrecho posible. En realidad, este no es el caso: es importante para la libertad individual que las prácticas que puedan atentar contra esta libertad estén debidamente reguladas para que no se produzcan violaciones. Así entendida, la demanda de justificación pública no se opone a la libertad personal, sino a formas de imposición injusta.

El llamado a la justicia en el contexto de AI está bien fundado. Visto desde la perspectiva de la justicia distributiva, los principios centrales que determinan la organización justa de nuestras instituciones sociales, políticas y económicas también se aplican a los sistemas de inteligencia artificial que están integrados en estas prácticas. Una consecuencia importante de esto es que las normas de justicia liberales e igualitarias se aplican a las herramientas y servicios de IA en una serie de contextos. Cuando se integran en la estructura básica de la sociedad, estas tecnologías están destinadas a apoyar las libertades fundamentales de los ciudadanos, promover la igualdad justa de oportunidades y brindar el mayor beneficio a los más pobres. Además, los despliegues de IA fuera del marco deben seguir siendo compatibles con las instituciones y los valores que exige la justicia. Por lo tanto, siempre habrá buenas razones para considerar la relación entre tecnología y justicia al usar sistemas de inteligencia artificial.

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