Motivación

El diálogo interno independiente cambia nuestra imagen de nosotros mismos

El diálogo interno distante tiene efectos positivos en nuestro autocontrol y sabiduría. También cambia la forma en que pensamos sobre nosotros mismos. Así lo demuestran los nuevos estudios de Izzy Gainsburg y Ethan Kross.

Diálogo interno independiente

Frank estaba estudiando un texto difícil para un curso. Fue muy difícil para él y cuando sintió las ganas de darse por vencido, se dijo: “¡Vamos, Frank, espera! Tendrás éxito si perseveras ”. Parece extraño hablar contigo mismo en tercera persona como si estuvieras hablando con otra persona. Pero cada vez más investigaciones muestran que este tipo de diálogo interno tiene sus ventajas. Se llama diálogo interno distante, y ayuda con la regulación de las emociones y el pensamiento inteligente (ver, por ejemplo, Kross y Ayduk, 2017).

Nuestra maleable autoimagen

Cómo nos hablamos a nosotros mismos depende de cómo nos veamos a nosotros mismos. Pero cómo nos vemos a nosotros mismos es bastante maleable. Depende no solo de nuestra imagen estable de nosotros mismos, sino también de lo que la situación evoca en nosotros. El lenguaje que usamos también puede influir en nuestra imagen de nosotros mismos.

Abstracción e identidad social

Gainsburg y Kross (2020) examinaron cómo el diálogo interno distante cambia nuestro pensamiento sobre nosotros mismos. Esperan que la mayor distancia psicológica nos lleve a pensar de forma más abstracta sobre nosotros mismos. También se preguntaron cómo afectaría el diálogo interno distante la forma en que uno experimentaría la propia identidad social.

Identidad más abstracta, menos social

Realizaron dos experimentos. Los resultados mostraron que el diálogo interno distante en realidad afecta la imagen de uno mismo. En el Estudio 1, los participantes asignados al azar que usaron su propio nombre para describirse a sí mismos (en lugar de «yo») usaron términos más abstractos para describirse a sí mismos y hablaron menos sobre su identidad social.

El estudio 2 replicó estos efectos directamente en un poderoso experimento de prerregistro. También se ha descubierto que el diálogo interno distante conduce a que las personas se describan a sí mismas de una manera más abstracta que otras personas. También les hizo hablar menos de su propia identidad social que de la de otras personas.

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Usar nuestro propio nombre cuando hablamos con nosotros mismos no solo puede ayudar a regular nuestras emociones y pensamientos, sino que también afecta la forma en que nos vemos a nosotros mismos. Conduce al hecho de que nos percibimos a nosotros mismos de forma un poco más abstracta y menos en relación con nuestra propia identidad social. Nos miramos a nosotros mismos un poco más como miramos a otras personas.

Esto podría ayudar a comprender mejor las cualidades significativas de nosotros mismos que nos distinguen de los demás. Y tal vez también nos ayude a ser un poco menos propensos a ciertos prejuicios como ilusiones positivas sobre nosotros mismos.

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